Monthly Archive octubre 2012

Cómo hacer una mudanza y sobrevivir

Este año he hecho tres mudanzas, dos personales y una en el último trabajo que estuve. La verdad es que como en el sketch de Vaya Semanita, en estos momentos oigo la dichosa palabra mudanza y me echo a temblar. Hacer una, siempre es engorroso. Hacer tres, es ya una cuestión a estudiar.

Y por ello, he pensado, si después de tres mudanzas casi consecutivas, no puedo dar algún consejillo que otro, es que no lo habré hecho del todo bien. Así que ahí van siete consejos que te pueden ayudar a sobrevivir a una mudanza.

1. Si te ofrecen ayuda, cógela. La primera vez que me mudé este año, muchas personas (supongo que sin pensarlo demasiado o simplemente porque me quieren mucho) me ofrecieron su ayuda. Yo, educada, la denegué diciendo eso de “no os preocupéis, si está todo hecho”. Arrrggg, error. Nunca está todo hecho, así que no deniegues ayuda. Al final cuatro manos hacen más que dos.

2. Organízate por habitaciones. Piensa bien por donde empezar y ve habitación por habitación. Cuando hayas acabado en una, te vas a otra y así sucesivamente.

3. Alíate de cajas, papel de burbujas, mantas, cuerdas y maletas para transportar las cosas.

4. A veces o casi siempre, en las casas tendemos a acumular trastos inservibles que no necesitamos para nada. Una mudanza es la excusa perfecta para que analices si realmente usas todo lo que tienes. Si no es así, tira o da lo que ya no necesites/ uses.

5. Como mujer que soy, durante días he discutido con mi pareja sobre la necesidad de tener cerca mía todo el vestuario (invierno y verano) y todos los zapatos, bolsos y completos que he ido acumulando. Al final el espacio me hizo darme cuenta que no es necesario. Piensa en que de toda la ropa que tienes sólo usas alrededor de un 20 por ciento. Así que de cada prenda que ahora mismo cuelga de tu armario, deberías preguntarte: ¿cuándo fue la última vez que te lo pusiste? ¿realmente lo usas? y ¿cuándo lo usas? Si la respuesta a la primera es hace dos o tres años, no lo necesitas. Si la respuesta a la segunda es no lo uso porque no me cabe dicho pantalón por ejemplo, ofrécelo a otras personas. Si la respuesta a la tercera es en verano, empaquétalo y guárdalo hasta entonces. En resumen, hay que seguir la Ley del Pareto.

6. No hay que olvidar señalizar en cada caja o maleta lo que hay, para que después ordenar en la nueva casa, sea más fácil.

7. Limpia la casa que dejas cuando esté vacía y asegúrate que antes de empezar la mudanza, la nueva casa a la que te mudas está en condiciones (si necesitas pintar, píntala antes de mover cosas).

Estos son mis siete consejos para hacer una mudanza y sobrevivir. Y si estás pasando por lo mismo o acabas de pasar, como es mi caso, echa unos minutos en ver este vídeo de Vaya Semanita…hacen un sketch de Las mudanzas y es muy divertido.

Hablar andaluz es hablar bien

Recuerdo unas palabras de una profesora de mi colegio que hoy se me han vuelto a venir a la cabeza. Ella siempre nos enseñó que nunca debíamos avergonzarnos de cómo somos, de quiénes somos, de dónde hemos nacido y de cómo hablamos. La recuerdo con frases como Habla bien, habla andaluz. En aquel momento, me sonaba a risa. Hoy, casi 15 años después, entiendo su lucha.

Desde hace unos días vuelvo a encontrarme en situación de desempleo y hoy me he encontrado con este post que escribí hace unos meses, en un momento de indignación, tras varias entrevistas donde me dijeron aquello de: ¿te ves con fuerzas para hablar un castellano puro? Con ganas en más de una ocasión me he quedado de decirles, ya lo hablo. Porque no queramos engañarnos, el andaluz es castellano.

Por ello, en esta semana de asentamiento, de vuelta a la cruda realidad del desempleo, quiero desde aquí dejar clara una cosa: llevo 20 años viviendo en Andalucía, es evidente que mi acento va a tender hacia el andaluz, pero la verdadera inteligencia está en saber en qué modo debes hablar a cada cuál. Sigo diciendo que no es lo mismo como hablas con tu hermano, que con tu jefe; con tu pareja, que con un político; no hablo igual trabajando, que de fiesta. Dicho esto, creo que está claro. Hablar con acento andaluz no es hablar peor que alguien de Castilla. Es hablar conforme a la ciudad en dónde vives y en la que te has criado.

Tengo amigos andaluces de nacimiento y muy andaluces de convicción, que se han ido a vivir lejos de su tierra y evidentemente han adoptado acentos de la ciudad donde realizan sus vidas. Porque el habla se adapta. Puedo comprender que si hablas con otra persona no acostumbrada a tu acento, ambas dos tendréis que intentar acercar posturas y entenderos. Es como cuando hablas con alguien que no es español. Pero hoy como aquel día de aquella entrevista, como me enseñó aquella profesora del colegio, me siento orgullosa de quién soy, de dónde nací (una maravillosa ciudad autónoma llamada Melilla) y de cómo me han enseñado a hablar. Y para que quede claro:

Soy de Melilla, vivo en Málaga (Andalucía) y hablo español, entre otros idiomas.

Iba a poner un vídeo del humorista andaluz Manu Sánchez reivindicando la manera de hablar de los andaluces pero os dejo uno de Dani Rovira. Y es que al fin y al cabo, todo hay que tomárselo con humor.

Dedicado a los andaluces de nacimiento y convicción, que como yo, se sienten orgullosos de dónde desarrollan sus vidas.