Monthly Archive agosto 2013

A mi padre…

No recuerdo el día exacto. Me pasa con las cosas importantes. Sólo sé que hoy te he mirado a los ojos mientras dormías, y he notado que algo, algo muy gordo, ha cambiado.

Recuerdo los paseos con mi bolso rosa, que me regalaste una de las veces que pisamos Rincón por primera vez. Te recuerdo a ti acomodándome la mochila a la espalda, cuando aún no levantaba dos palmos del suelo, para emprender el camino hacia el autobús del colegio. Cierro los ojos y te veo cantando gol junto a mi hermano en aquellos partidos donde Mijatovic era imprescindible y donde mi hermano siempre decía que la salvación del Madrid estaría en sacar a Fernando Sanz al campo y que lesionaran al mejor jugador del contricante. Me acuerdo de aquel día, ese en el que estuve tan mala con la gripe estomacal, y tú te quedaste sentado en el filo de mi cama, solitario, pensante, en la retaguardia.

Y hoy sin embargo, noto que algo ha cambiado. Siento como si un jarrón se cayera poco a poco, mientras vislumbro que al final se romperá en añicos. Y a pesar de todo, sigo teniendo la esperanza de poderlo salvar. De pegar un brinco, saltar y agarrarlo en mis brazos como  cuando agarras a un bebé por primera vez. Sólo espero llegar a tiempo, sin que nada se desbarate.

Porque realmente aún no estoy preparada para dejar que el jarrón se rompa. Aún no. Aún soy esa niña que llora porque la castigas sin piscina, lo que pasa que mis lágrimas esta vez son por ese vacío que nos acompaña desde hace más de un mes. Sólo te pido que luches, lucha con todas tus fuerzas. Porque yo aún te necesito.

Para mi padre…

Porque simplemente esta noche, tenía la necesidad de decirlo.